El biofeedback es una técnica que utiliza sensores para medir funciones fisiológicas del cuerpo —como la frecuencia cardíaca, la respiración, la tensión muscular o la temperatura— y mostrar esta información en tiempo real al usuario.
A través de la retroalimentación visual o auditiva, la persona aprende a reconocer y regular sus propias respuestas corporales, favoreciendo un mayor equilibrio entre el cuerpo y la mente.
Se utiliza en ámbitos clínicos y de rendimiento para reducir el estrés, mejorar la concentración, regular emociones y optimizar el bienestar general.
Se miden variables como la respiración, el pulso, la conductancia, la temperatura periférica, EMG o tensión muscular. Además todas ellas se entrenan de forma específica para regular tu sistema nervioso autónomo. Cuando se llega a un equilibrio suficiente pasaremos a trabajar HRV, la técnica con más evidencia científica en reducción de estrés, mejoras en ansiedad y depresión, tensión arterial elevada, hiperactivación emocional, etc.
El HRV o variabilidad de la frecuencia cardíaca mide las pequeñas variaciones en el tiempo entre un latido del corazón y el siguiente. Además, el entrenamiento con biofeedback centrado en HRV permite entrenar la coherencia cardíaca, promoviendo calma, claridad mental y estabilidad emocional.
Es un indicador clave del equilibrio del sistema nervioso autónomo y de la capacidad del organismo para adaptarse al estrés. Un HRV alto suele asociarse con mayor resiliencia, buena regulación emocional y mejor salud general, mientras que una HRV baja puede reflejar fatiga, estrés o desequilibrio fisiológico. Todo ello se mide a través de un programa cardiológico que nos devuelve datos fiables y objetivos con los que poder analizar el estado del tuyo y así poder plantear el mejor entrenamiento para ti.